
Mi primera novela
Déjame tu mensaje
© Todos los textos que aparecen en esta página están registrados y protegidos por las leyes de propiedad intelectual Puedes
mandarme un email a jucargobel@gmail.com |
15 de Enero de 2.009
Pasa la tarde disfrazada de ausencias Mientras Pensamientos olvidados recorren veredas Que un día tú, yo, nosotros...
Resuenan los pasos sobre calles empedradas Pisadas con sabor a encuentros furtivos que traen Recuerdos frágiles deslizándose Entre los pliegues de una conciencia cautiva.
Piedras milenarias que aguardan en silencio El tacto donde se unen Norte y Sur Momentos agraviados por distancias Que se vuelven invisibles cuando cae la noche…
…Certeza de lo inasible Categoría: Poesía 12 de Octubre de 2.008 La desidia del alcohol, o el deseo de la ebriedad de tus labios
Necesito un buen verso, que me salve de la monotonía de esta tarde de grises en que ríos de ron se desbordan por mi garganta y la música suena sin cesar; “destinos cruzados”. Un verso brillante que detenga a medio camino la gota que cae sobre mi cabeza de manera insistente, y la deje flotando en el aire, ausente de gravedad, inasible. Un verso que suponga la salvación cuando la ropa empapada, que contiene el peso de los años, tira de mí hacia la nada. Y al fondo, lejana, sigue sonando aquella trompeta que nos avisa del fin del mundo. Necesito un verso que me rescate de lo irremediablemente cotidiano, que me devuelva la fugacidad de un gesto, la complicidad de una mirada ofrecida desinteresadamente, cálida, promesa de mil sueños, levitando lejos de este orbe que nos aplasta contra el suelo. Un verso sí, pero no cualquier verso, el verso aquel olvidado en el tiempo, de aquella línea sacada de contexto. Un verso que no sirva de arma arrojadiza. Necesito un verso pero nacido de tus labios, cuando al atardecer el sol se baña en estas aguas y a lo lejos, la luna deja intuir su presencia. Categoria: Prosa poética 13 de Septiembre de 2.008
- Algún día vosotros os moriréis y yo me quedaré solo. – Algún día, pero hoy no será mi niño tierno. Seca esas lagrimillas de cristal con reflejos de marfil, hoy podrás dormir y descansar, cerrar las persianas de las estrellitas que adornan tu mirada y dormir tranquilo en tu camita, abrazado a tu osito de peluche, que papá y mamá están aquí para velar tus sueños de cuatro años, esos sueños dulces, tiernos, cargados de inocencia. Y lo seguiremos estando, para cuidarte y protegerte, para darte todo nuestro amor en cada beso, en cada abrazo, en cada caricia, por muchas travesuras que hagas, ¡qué infeliz sería si no te viera hacerlas! Quiero hacerte saber que estamos a tu lado, cuidando cada uno de tus aún inciertos pasitos, desvelándonos cuando tienes unas décimas de fiebre, adorándote cuando dormido, tu carita nos devuelve toda la felicidad que trajiste a nuestras vidas desde el día en que naciste. Pon el cartel de cerrado por derribo a tus penitas y no dejes que nunca más se apoderen de tu corazoncito de caramelo, mi pequeño mosquetero. Papá y mamá estaremos aquí, hasta que tus pequeñas alas de seda hayan crecido y gallardas, con toda la fuerza de la juventud, las despliegues dispuesto a volar por ti mismo. Hasta que ya no nos necesites, hasta que el pensar que alguna vez no estemos no te cause esa pena tan honda que hoy te provoca, hoy que somos todo tu mundo y no puedes concebirlo de otra manera, y en tu inocencia eso te hace llorar. Y si alguna vez no fuera así, si alguna vez no estuviéramos a tu lado, no te preocupes mi amor, porque donde quiera que estemos seguiremos cuidando de ti, y en el firmamento, una estrellita se alzará sólo para contemplarte, para protegerte, para seguirte, para adorarte, para decirte cuanto te queremos, y desearemos seguir viéndote feliz, riéndote con esa risa angelical que tantas y tantas veces ha hecho que se nos cayera la baba mirándote, ¡esa risa que tanta felicidad nos ha regalado! Y es que te quiero hijo mío, tanto que me duele cada una de tus lagrimitas, se me clavan en el alma como cuchillos y me gustaría ser inmortal, sólo para que no tuvieras ningún motivo para derramarlas, ningún miedo. Pero no temas; crece feliz, juega, corre, salta, pero nunca más llores por lo que pueda pasar algún día, nunca más dejes que ninguna sombra entristezca tu carita de ángel, porque se me parte el alma sólo de pensar que algo pueda ponerte triste. Sólo ríe mi amor, ¡ríe! Porque papá y mamá están junto a ti y siempre lo estarán. Categoría: Prosa poética 2 de Agosto de 2.008
Al ave solitaria, en su triste vuelo, le duele el aire. Negra, triste, desterrada...
Podéis leer a Sakkarah en su maravilloso blog, Sakkarah Categoría: Autores amigos
25 de Julio de 2.008
¿Dónde quedaron aquellos tiempos en que mi corazón bebía de los versos que se derramaban de tus labios? Aquellos en que, embargados de una locura que nos transportaba a mundos de ensueño, donde sólo moraban nuestras ilusiones, nos apropiábamos de un tiempo que no nos pertenecía. Lloro su ausencia, y aunque en mis cuencas gastadas se quede prendida la última lágrima no derramada, mi corazón maltrecho grita tu nombre, intentando retener en la memoria del holocausto consumado la evocación de aquella felicidad, para que venga presta a restañar las heridas que provoca en mí su infausto recuerdo. Me quedo prisionero de tantos y tantos momentos compartidos, cuando el amor se desbordaba como torrente incontenible, y al son de aquella canción, acunados por el pálido reflejo del astro lunar, bailábamos desnudos la danza del amor eterno. Eterno, palabra insondable de profundidad inasible, que viene a golpearme con la impiedad de la cruel realidad de dos estrellas cuya fugacidad se apaga lentamente en el firmamento. Pero me resisto a pensar que todo pueda quedar en nada, como si lo vivido hasta aquí fuera suficiente, y nunca lo fue, no para nosotros, porque la llama que prendió alumbrará por siempre los recovecos más ocultos de nuestras almas, aquellos a los que sólo nosotros tuvimos acceso, aquellos que nos entregamos el uno al otro con devoción absoluta, con la devoción de un amor que por peregrino fue mucho más fuerte, que por incierto nos unió como sólo dos locos serían capaces de comprender. Dos locos enamorados, como tú, como yo, y hoy, que me asomo al filo del abismo y sólo la bruma se abre bajo mis pies, quisiera creer que como aquella sinfonía, la inmortalidad se apoderará de nosotros, de nuestro amor, de todo lo que nos une, para elevarnos por encima del tiempo y del espacio, reencontrarnos en algún punto del cielo a mil pies de altura, y volar, volar juntos, libres, eternamente&ldots; Ojalá mis palabras Tuvieran el poder de Alzar el vuelo y llegar hasta tu Isla. Categoría: Prosa poética
20 de Julio de 2.008 No decía palabras - Luis Cernuda
No decía palabras, Categoría: El rincón del poeta
13 de Julio de 2.008 ¿Por qué te empeñas en palabras que de harto repetidas acaban perdiendo todo su sentido? Palabras gastadas, ríos de tinta que intentan buscar el significado de cada frase, como si de una ecuación matemática se tratara. Odio la sinrazón del razonamiento, odio el raciocinio, por cada ápice de cordura perdemos una gota de magia, la capacidad de hacer lo que nuestros corazones anhelan, sin motivos, sin justificaciones, sin razones... sin excusas. Nos perdemos en riadas de palabras pero dejamos en el camino la autenticidad de los corazones, de los deseos, y nos convertimos en frías máquinas cerebrales. Con cada explicación perdemos la frescura de las emociones, intentamos decir lo que es y lo que debiera ser, lo que sentimos y lo que deberíamos sentir, mares de palabras con los que intentamos cuadricular los sentimientos y eso nos impide volar, ser libres juntos, como dos pájaros que se conocen y se reconocen, sin fronteras, ¿acaso se pueden poner alambradas al cielo? Cuanto más civilizados somos menos auténticos nos volvemos, me gustaría que sobraran las palabras, que un simple gesto bastara para ser nosotros mismos, para transmitirnos aquello que por más explicaciones que queramos darnos no somos capaces de comprender, de hacer comprender al otro, para no tener que sustituir con frases que acaban siendo vacías lo que realmente deseamos y quedarnos con la sensación de que golpeamos contra un muro una y otra vez, y otra más. Me gustaría sustituir cada palabra por un beso, cada frase por un abrazo, cada explicación por el febril deseo que por mucho que nos esforcemos en ocultar nos devora por dentro. Podemos intentar engañar al otro diciendo que no sentimos, pero no podemos engañarnos a nosotros mismos. Podemos hablar y hablar hasta perder la voz, y dejarnos envolver por la nebulosa que las palabras cree a nuestro alrededor, pero al final del camino seguiremos estando en el centro del laberinto. A veces tengo la firme convicción de que el lenguaje asesina los sentimientos, no quiero más palabras. Categoría: Pensamiento |